El escritor de textos no lineales debe mantener la coherencia de la narración y a la vez permitirle al lector controlar parte de la historia.
Escribir de manera no lineal hace que haya una reconfiguración de sus estrategias cognitivas, que ponga en juego la creatividad, organice ideas, identifique lo esencial, haga conexiones, mantenga una lógica, compare, observe, resuelva.
Pero lo que a mí más me interesa de este tipo de escritura es que el escritor puede poner en juego una habilidad que se ha denominado generación de opciones y que es parte de la competencias ciudadanas (de acuerdo con la propuesta de Chaux y su grupo), entendida como la capacidad para imaginarse creativamente muchas maneras de resolver un conflicto o un problema social.
La generación de opciones está completamente articulada con la consideración de consecuencias, que es la capacidad para considerar los efectos que pueda tener cada alternativa de acción para sí mismo, para personas cercanas, personas lejanas, animales o el medio ambiente, y en el corto o largo plazo.
Varias investigaciones sugieren que cuando estas competencias no está bien desarrolladas se tiende a resolver las situaciones conflictivas por la fuerza y la agresión.