Crianza familiar y efectos en el aprendizaje escolar

20 04 2011

La familia y la escuela son dos instituciones diferentes que se relacionan, esta relación no ha sido claramente explicitada y además hay relaciones entre los contextos de la familia y de la escuela.

Las diferencias entre las familias son sutiles y poderosas e influyen en la forma como los niños se desempeñan en la escuela y en cómo se van reproduciendo las desigualdades sociales.

La posición de clase de las familias hace que las practicas de crianza sean distintas. Hay diferencias en:

  • el uso del lenguaje
  • los recursos culturales (libros, instrumentos musicales, computador)
  • los espacios para realizar actividades escolares
  • los recursos económicos que facilitan o dificultan llevar al niño o niña a actividades extraescolares y pagar otros materiales
  • la disponibilidad de tiempo de los padres para entregar habilidades a los hijos y
  • las habilidades académicas de los padres.

Todos estos capitales vistos por separado pueden ser irrelevantes, pero al tenerlos juntos se visualizan las implicaciones que tiene la clase social de la familia en la educación de sus hijos. Además las escuelas demandan de las familias unas prácticas culturales que no todas ellas dominan por igual, es decir no todas las familias tienen el mismo capital para responder a estas demandas.

Lareau (2003) construye dos conceptos que identifican cada una de las maneras de crianza propias de cada clase social: cultivación concertada y activación del desarrollo natural.

En la cultivación concertada las familias realizan el cuidado vital de los niños, fomentan que den opiniones y argumenten, generan una forma de relacionarse con las jerarquías, manejan un lenguaje instructivo pero razonado, organizan el tiempo libre de los niños y niñas con actividades que les permitan desarrollar sus talentos, activan redes sociales que permiten vincular el espacio privado y el público. Este patrón de crianza puede generar presiones en los niños y construir sujetos individualistas.

En la categoría activación del desarrollo natural las familias también son cuidadosas del desarrollo vital de los hijos, en la vida diaria predomina el juego en casa y ver mucha televisión, hay vida de calle, se generan fuertes lazos con hermanos y familiares y el tiempo libre se usa más en actividades informales. El lenguaje, es instructivo, escasamente metafórico, hay un limitado espacio para razonamiento sin desafiar estructuras cognitivas y es gramaticalmente limitado. Este patrón de crianza puede generar sujetos más felices pero con limitaciones sociales.

Estas estrategias inconscientes puestas en juego generan diferencias en el desarrollo intelectual y van construyendo diferencias educativas entre niños y niñas muy preparados y no necesariamente felices versus niños y niñas con “pobreza cognitiva” pero probablemente más felices. En la primera forma de crianza los niños y niñas se empoderan, se hacen conscientes de sus derechos y saben vincularse con otros y con otras instituciones mientras que en la otra forma de crianza este empoderamiento es restringido.

Bibliografía

Lareau, A. (2003). Unequal childhood: class, race and family life. Berkeley: University of California.

 


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